Glaucoma: “el ladrón silencioso de la visión”

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Detección precoz para evitar la progresión

El glaucoma es la primera causa de ceguera irreversible en el mundo. 

Por:
Américo C. Véliz Campos
Médico Oftalmólogo

El glaucoma es una enfermedad degenerativa, silenciosa, que va afectando al nervio óptico provocando la pérdida progresiva de las fibras nerviosas de la retina y cambios en el aspecto del nervio óptico. Todo ello sin que el paciente apenas lo perciba, sobre todo en las primeras fases de la enfermedad. El glaucoma no se cura, pero la ceguera se puede prevenir si es diagnosticado y tratado de forma precoz.
Existen varios tipos de glaucoma, cada uno de los cuales tiene un origen y una evolución diferentes, aunque la mayor parte de los casos corresponde al llamado glaucoma crónico simple o glaucoma de ángulo abierto.
El glaucoma de ángulo abierto, es el tipo de glaucoma más frecuente y suele aparecer habitualmente a partir de los 40-60 años de edad. Se llama de ángulo abierto porque, aunque el ángulo que forman la córnea con el iris es el adecuado, los canales de drenaje del humor acuoso se cierran de forma progresiva, lo que provoca un aumento proporcional de la presión intraocular, como resultado de la cual el nervio óptico puede resultar dañado.
No se conoce muy bien la causa, aunque se sabe que existe un factor hereditario importante, ya que las personas que tienen antecedentes familiares de esta enfermedad son más proclives a sufrirla.
Otros factores de riesgo son la miopía alta, la hipertensión o hipotensión arterial, la diabetes tipo 2, el tabaquismo o los tratamientos prolongados con corticosteroides o con medicamentos vasoconstrictores. También, sufrir otras enfermedades oculares, como la uveítis, puede ocasionar el desarrollo de un glaucoma.
El gran reto del glaucoma de ángulo abierto es la detección precoz, pues cuanto antes se diagnostique la enfermedad, mejores serán las opciones de tratamiento. Pues si se espera a que se produzca el deterioro de la visión, querrá decir que la enfermedad está en fases avanzadas.
Hay que tener en cuenta que esta enfermedad no se cura, aunque con el tratamiento adecuado se puede controlar su evolución y evitar que progrese. En un inicio se instaurará un tratamiento farmacológico (colirios); en caso que la medicación ya no sea efectiva, el tratamiento deberá ser quirúrgico, que puede realizarse mediante diferentes técnicas, como: La trabeculoplastía es una técnica en la que se utiliza el láser; la cirugía filtrante, la eclerectomía o la trabeculectomía. Si todos estos procedimientos quirúrgicos no resultan finalmente efectivos, se puede implantar una válvula de drenaje.
El pronóstico del paciente con glaucoma de ángulo abierto dependerá de si la enfermedad se encuentra en fases iniciales o avanzadas y, por tanto, de la gravedad del daño sufrido por el nervio óptico. Lo que se haya perdido ya no se podrá recuperar, pero en la mayoría de los casos se puede frenar su progresión y evitar la ceguera.

Datos:

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