Se mire por donde se mire, una ‘torta’, un ‘cachete’, una ‘nalgada’, un ‘bofetón’, o pegar a un niño o una niña, no es la fórmula sancionadora más efectiva para educar a los niños.
El castigo físico hace daño no solo ellos, como también a los padres y a toda la familia. Los efectos y los riesgos, así como las consecuencias negativas de una educación basada en la sanción física, son visibles a los ojos de todos a largo plazo.
1- Paraliza la iniciativa del niño, bloqueando su comportamiento y limitando su capacidad para resolver problemas.
2- No fomenta la autonomía de los niños.
3- Ofrece la actitud violenta como un modo válido para resolver conflictos.
4- Daña su autoestima. Genera sensación de minusvalía y promueve expectativas negativas respecto a sí mismo.
5- Les enseña a ser víctimas. Equivocadamente, muchos creen que la agresión hace más fuertes a las personas que la sufren y ‘les prepara mejor para la vida’, pero sabemos que no sólo no les hace más fuertes, sino más proclives a convertirse repetidamente en víctimas.

6- Interfiere en sus procesos de aprendizaje y, por lo tanto, en el desarrollo de su inteligencia, sus sentidos y su emotividad.
7- Invita a NO razonar. Al excluir el diálogo y la reflexión, dificulta la capacidad para establecer relaciones causales entre su comportamiento y las consecuencias que de él se derivan.
8- Les hace sentir soledad, tristeza, y abandono.
9- Incorporan a su forma de ver la vida una visión negativa de los demás y de la sociedad, como un lugar amenazante.
10- Crea un obstáculo, un impedimento en la comunicación entre padres e hijos. Daña los vínculos emocionales creados entre ambos.

11- Les hace sentir rabia, rencor, y ganas de alejarse de casa.
12- Engendra más violencia. Enseña que la violencia es un modo adecuado para resolver los problemas.
13- Pueden presentar dificultades para integrarse socialmente, es decir, para hacer amigos y jugar con los demás niños.
14- No se aprende a cooperar con las figuras de autoridad, se aprende a someterse a las normas o a transgredirlas.
15- Pueden sufrir daños físicos accidentales. Cuando alguien pega, se le puede ‘ir la mano’ y provocar más daño del que esperaba.