La música impacta directamente en nuestro ánimo y ofrece beneficios que trascienden lo psicológico. Descubre sus aplicaciones para la salud.

La musicoterapia utiliza la música para mejorar la salud física, emocional, social y cognitiva, basada en nuestra naturaleza como seres musicales. Se aplica de forma activa (cantar, tocar instrumentos) o receptiva (relajación), complementada con terapias verbales (diálogo) y no verbales (gestos y sonidos), fomentando expresión y bienestar integral.
Con la musicoterapia, el terapeuta trabaja nuestras habilidades personales. Las cuales son las siguientes:
Cognitivas: Aprendizaje, memoria, imaginación o nivel de alerta.
Desde la antigüedad, culturas como la egipcia y griega destacaron las propiedades terapéuticas de la música. En el siglo XIX, Esquirol la usó en psiquiatría, y en el siglo XX, Dalcroze formalizó la Musicoterapia como disciplina científica. Desde 1950, surgieron asociaciones para investigarla, divulgarla y promover su enseñanza universitaria.

La música, usada desde hace siglos en tratamientos médicos, no cura por sí sola, pero la musicoterapia es valorada por terapeutas por sus beneficios. Además de mejorar el ánimo, estudios demuestran su impacto en la presión arterial, frecuencia cardiaca y saturación de oxígeno, siendo una herramienta complementaria en diversas patologías.

En centros psicológicos y hospitales, la musicoterapia se utiliza para mejorar habilidades comunicativas en niños con autismo, incrementar coordinación, reforzar memoria y autoestima en pacientes con daños cerebrales. También ayuda a reducir el estrés y la ansiedad, permitiendo a las personas expresar emociones y sensaciones a través de la música.