Conoce que alimentos se debe de eliminar de la dieta de tus hijos y cuáles si deberían incluir.
Comer sano es primordial para encontrarnos bien, y es que una mala alimentación puede hacer que bajen nuestras defensas y seamos más propensos o tengamos más probabilidades de contraer enfermedades. Saber qué alimentos escoger para que esto no ocurra es muy importante,
Todos sabemos que comer de forma saludable es fundamental para un buen funcionamiento de nuestro cuerpo. Sabemos que la salud de nuestros órganos vitales como corazón, riñones, pulmones, hígado… Pero hay un órgano que suele ser olvidado y que es importantísimo: la microbiota.
La microbiota no es más que el conjunto de bichitos de microorganismo, bacterias, virus, hongos y parásitos, que conviven con nosotros y que están en convivencia en nuestro tubo digestivo. La salud y el equilibrio de esta microbiota es fundamental para tener un sistema inmunitario fortalecido y para que los niños crezcan sanos.
La diversidad y el equilibrio de nuestra microbiota se ve condicionado por alimentación que tengan los pequeños de forma regular. Esto quiere decir que comer mal un día no va a tener impacto sobre su microbiota, pero sí cuando esta mala alimentación se convierte en algo habitual
Cuando la microbiota se desequilibra, provocado por una mala alimentación, el número de bichos malos crece frente a las bacterias beneficiosas que fortalecen el sistema inmune, y con ello van a aparecer problemas como caries, debilitación del sistema inmune, infecciones, inflamación, cansancio. Incluso puede afectar en la salud emocional de los niños, causando irritabilidad y cansancio.
Esto ocurre cuando hay un consumo de dulces con excesiva regularidad como galletas, chocolates, gaseosas o postres azucarados. El exceso, colorantes artificiales, aceites refinados, harinas blancas. Y es que las bacterias ‘malas’ se alimentan de este tipo de azúcares, crecen en exceso y provocan todos estos problemas de salud.
Para que los bichitos buenos predominen es importante incluir de forma regular en la alimentación de nuestros pequeños los siguientes alimentos, pero también hacerlo en nuestro día a día. Recuerda que los padres somos el mejor ejemplo para nuestros hijos en todos los aspectos de la vida.
– Alimentos fermentados: yogur, queso, kéfir o aceitunas.
– Frutas como el plátano, la manzana, los frutos rojos o el aguacate.
– verduras variadas: zanahoria, tomate, lechuga, espinacas, remolacha, brócoli… Las puedes presentar en distintos métodos de cocción.
– Grasas, pero que sean de buena calidad como aceite de oliva virgen extra.
– Los frutos secos como nueces o almendras enteras o en crema.
– Chocolate puro o cacao. Como mínimo que su pureza sea del 70% hasta llegar a que el niño asimile los de 100 % cacao.
– Legumbres a gusto o petición de nuestro hijo: garbanzos, lentejas, frejoles, etc.
– Huevo, carne y pescados, en especial el pescado por la abundancia del omega-3, tan importante para el desarrollo cerebral.
– Cereales integrales, arroz, quinoa y avena.
Además, es muy importante cuidar otros hábitos como el descanso, el deporte y la higiene dental, ya que todo está muy relacionado. El cerebro y el intestino están conectados a través del nervio vago, de manera que cuando nuestra microbiota no está sana, esto afectará directamente a la salud emocional, el estado de ánimo y a las emociones.
De igual forma es muy importante cuidas otros hábitos como el descanso, deporte y la higiene dental, ya que todo está muy relacionado. El cerebro y el intestino están conectados, de manera que cuando la microbiota no está sana, esta afectara directamente a nuestra salud emocional.