Si a tu hijo le gusta el pescado, tenemos que felicitarlo porque la comer pescado es muy importante para el desarrollo cognitivo de los niños. Puede ocurrir que, a veces, no limpiemos bien el pescado cuando lo sirvamos que el niño se atragante con una espina de pescado. ¿Cómo actuar en estos casos? ¿Qué debemos hacer?
La salida del domingo en familia. Todos alegres porque la abuela preparó un rico y apetitoso almuerzo, entre vegetales y pescado. Pero sorpresivamente, cuando todo iba tan bien, escuchamos el grito de la mamá: el niño se ha atragantado con una espina de pescado de aquel delicioso pescado hecho con tanto amor y cariño.
¿Cuántas veces han experimentado un trágico momento de desespero en el que sus hijos disfrutando de comer pescado se atoran y no saben qué hacer? ¡Vamos a analizar la situación!
Una cosa es ingerir la espina y no pasa nada, y otra distinta es atragantarse con la espina. Normalmente, se clava en las amígdalas, o bien en las regiones más bajas de la faringe, acompañándose de una sensación de dolor o de pinchazo, y sensación de tener un cuerpo extraño en la garganta, dificultad para tragar y, a veces también, aparece babeo.
Lo primero que se debe de hacer es mantener la calma, es algo difícil, pero hay que saber controlarse ante una situación para poder actuar de manera correcta
En segundo lugar, hay que asegurarse de que se ha tragado una espina. Para ello hay que abrir bien la boca del niño y ayudarse con un foco o linterna para verificar si está en la boca y tratar de ubicar si es visible la espina; si se logra ver, es importante que no le des golpes en la espalda y que, por ningún motivo, intentes extraerla con la mano ni con la ayuda de objetos como pinzas, ya que, por el contrario, podrías agravar el problema y, en vez de extraerla, podrías correr el riesgo de empujar la misma hacia estructuras más profundas.
En este caso es recomendable acudir al médico. Será él quién usará el instrumental adecuado para extraer la espina de pescado, y sacándola completamente, asegurando que no queden restos orgánicos que más adelante puedan dar lugar a una infección.
Si el niño presenta coloración azulada de la cara o dificultad para respirar (casos muy extremos si la espina es sumamente grande) debes acudir de inmediato a la sala de emergencias.
También puedes indicarle a tu hijo que tosa, ya que la tos como mecanismo de defensa de la vía respiratoria puede hacer que la espina se mueva y salga de forma espontánea. En ocasiones, simplemente con este sencillo gesto se resuelve el problema.