Ante la falta de empleo o la inestabilidad laboral se pueden generar emociones como estrés y frustración. Según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) en el último trimestre del presente año en Lima Metropolitana existen más de 396 mil personas en la búsqueda activa de un puesto de trabajo.
Tatiana Guzmán, especialista en psicología de Acción contra el Hambre, señala que la búsqueda de empleo es un trabajo en sí mismo y requiere un gran esfuerzo mental, no solo para confeccionar el CV y demás herramientas de búsqueda de empleo, sino para afrontar las posibles decisiones que tome la empresa en relación con las candidaturas.
“La mala noticia por parte de la empresa comunicada como un escueto ‘no continúas en el proceso de selección’ son entendidas como un rechazo. La falsa autopercepción de que no serás capaz de encontrar un empleo está estrechamente asociada con la autoestima, las personas desempleadas que tienen altos niveles de estrés pueden reducir y mitigar su impacto, incorporando hábitos de vida saludable como realizar actividades al aire libre, ejercicios de estiramiento y compartir su sentir con personas de confianza”