Se ha comprobado que practicar ejercicio físico no solo mejora la memoria durante las 24 horas siguientes, sino que también está vinculado con una mejor calidad del sueño y con pasar menos tiempo sentado, impulsando así el rendimiento cognitivo de nuestro cerebro.

Un estudio del University College London (UCL) muestra que el ejercicio físico mejora el flujo sanguíneo al cerebro y proporciona un impulso cognitivo que favorece el razonamiento hasta 24 horas después. En personas de 50 a 83 años, más actividad física moderada o intensa en un día mejora su memoria al día siguiente, según el International Journal of Behavioral Nutrition and Physical Activity.
Impacto positivo de la actividad física en la memoria
Un estudio analizó a 76 personas que usaron rastreadores de actividad y realizaron pruebas cognitivas durante ocho días. Los resultados sugieren que los beneficios del ejercicio para la memoria a corto plazo pueden durar hasta el día siguiente, especialmente cuando se combina con un sueño profundo, según la Dra. Mikaela Bloomberg del UCL.
Cómo el ejercicio impacta el flujo sanguíneo, el estado de ánimo y la memoria.
El ejercicio aumenta el flujo sanguíneo cerebral y libera neurotransmisores como noradrenalina y dopamina, mejorando funciones cognitivas y el estado de ánimo hasta por 24 horas. Además, estudios previos sugieren que el entrenamiento de alta intensidad (HIIT) sincroniza la actividad del hipocampo, fortaleciendo la memoria hasta por 48 horas tras la actividad física.
El profesor Andrew Steptoe, de la UCL, destacó que el ejercicio mejora la función cognitiva a corto plazo más de lo esperado y que una buena calidad del sueño también contribuye al rendimiento mental. Sin embargo, no está claro si estos beneficios inmediatos tienen un impacto en la salud cognitiva a largo plazo o en la prevención de demencia.