
Los proyectos estatales que buscan mejorar las condiciones de vida de los peruanos mitigando la falta de vivienda en el Perú, deben ser elaborados en base a un análisis que contemple el crecimiento demográfico y una ubicación que ha futuro no se convierta en una desventaja.
Por: Verónica Lévano
La situación de la vivienda en el Perú es una problemática que llevamos a cuestas desde hace ya varias décadas, en el caso de la ciudad de Huancayo el escenario se repite, los sectores C y D de la población están siendo afectados por el déficit de viviendas. El Arq. Gilmar Baca Arana hace un análisis y nos anticipa el panorama que se avecina, pues muy a pesar de la existencia de programas del estado que se han creado con la finalidad de satisfacer esta necesidad, lo que estos programas no están haciendo es contar con proyecciones a futuro, hecho que al cabo de algunos años va a involucrar un grave problema social.
Si bien es cierto, que gracias a los programas que viene promoviendo el estado desde hace algunos años se ha podido atender esta necesidad en cierta medida, aún un gran porcentaje de familias peruanas carece de una vivienda propia, incluso se podría decir estos programas de gobierno han alcanzado aproximadamente el 30% de la población dejando un saldo considerable por cubrir. Al traducir estas aproximaciones a cifras, vemos que el déficit sobrepasa la cantidad de 10000 viviendas para nuestra región.
Al enfocarnos en los estratos económicos a los que el gobierno dirige estos proyectos, observamos que sectores como el C, tienen mucha expectativa, porque son viviendas bastante económicas y el gobierno financia un buen porcentaje del costo de las mismas, su construcción o mejoramiento. Asimismo, el estado brinda muchas facilidades para adquirir una vivienda propia, una de ellas, es que los ingresos económicos familiares de los beneficiarios no sobrepasen aproximadamente los S/. 3500.00. Por ello, la gran acogida en los niveles económicos más humildes.
Sin embargo, con esto no se soluciona por completo el problema, pues a la larga se está dando origen a uno mucho más grave que desencadenará al cabo de algunos años. Pues, al construir casas que bordean los 50 m2, inicialmente esto funciona para las familias que recién se constituyen, pero conforme va pasando el tiempo la situación económica mejora y la familia crece. Consecuentemente, requieren más espacio y para poder suplir esta necesidad, lo usual es construir más pisos y la familia continúa creciendo, provocando el hacinamiento poblacional en lugares que no han sido diseñados para soportar esa carga habitacional.
Es así como el Arq. Gilmar Baca remarca sobre la importancia de una adecuada planificación, “Lo que se necesita es que se implementen estos programas de gobierno, pero partiendo de un análisis de crecimiento poblacional a corto, mediano y largo plazo con proyecciones de desarrollo” sostiene. En ese sentido, estas viviendas deben reunir condiciones de vida básicas, que permitan la ampliación de la vivienda al contar con un área de terreno disponible para la construcción, es decir no limitarse al área reducida en el que está planteada la vivienda.
En la misma línea, la búsqueda de terrenos adecuados para llevar a cabo proyectos de vivienda no puede supeditarse a la comodidad económica que ofrecen las zonas más deprimidas de la ciudad, sino que el Estado debe buscar alianzas con grandes empresas o la sociedad civil para ubicar estas urbanizaciones en zonas adecuadas, con acceso a comercios, transporte, centros educativos y recreacionales, y para lograr la oportuna culminación, se debe segmentar dichos planes por etapas.
Por último, un aspecto que el Arq. Gilmar Baca mantiene como un paradigma en cuanto a la construcción de viviendas es brindar confort muy por encima de la retribución económica que pueda reportar un proyecto inmobiliario.