
La enfermedad crónica ingresa a nuestras vidas, como las malas costumbres, sin percatarnos de ellas.
Si hablamos de las enfermedades crónicas podemos compararlas como aquellas circunstancias referentes a nuestra salud; como decir, que si tenemos mareos es por causa del colesterol alto, o que los ancianos se caen por culpa de la edad; todo estos hechos se hacen y rehacen a diario y pensamos que no son malos y los asumimos de esa forma.
No solo estos casos, hay muchos que se han convertido en un pensar cotidiano, como suponer que la hipertensión arterial produce cefalea o visión borrosa, o el hecho de que al no consumir azúcar rubia o blanca y solo consumir edulcorantes estamos libres de la diabetes, o que la persona deprimida es la más disfuncional en un grupo de trabajo, o si estas delgada(o) no eres candidato a padecer una enfermedad en la tiroides.
Estas son muestras de que no podemos hacer de médicos sin haber estudiado, y que existen ciertas condiciones llamadas “factores de riesgo” (no hacer ejercicio, alimentación inadecuada, tabaco, consumo de alcohol, edad, raza, sexo, etc.) de las cuales no nos percatamos pero que condicionan enfermedades que nos acompañan en silencio, solo hasta que observamos sus complicaciones.
Complicaciones que sí vemos, como los derrames cerebrales, los infartos al corazón, la falla total de los riñones, las amputaciones y hasta los mismos suicidios; todas estas complicaciones prevenibles, desde el inicio de una enfermedad crónica.
Debemos de entender que desde el mismo diagnóstico de la hipertensión arterial o diabetes, probablemente ya estamos cargando la enfermedad en silencio hace unos 5 años y sin o con escasa sintomatología.
En la actualidad todo se puede tratar de forma curativa o paliativa, sin embargo es mejor prevenir, y el inicio de la mejor prevención es un buen diagnóstico, el mismo que debe de hacerse en base a la evaluación de los síntomas y en base a la evaluación de los factores de riesgo que todas las personas tenemos.
Para terminar es importante entender que a cualquier edad, mientras comamos, descansemos o bebamos desmesuradamente, adjuntaremos a muestra vida factores de riesgo para que iniciemos la carga de una Enfermedad Crónica no Transmisible.