
Por: Richard Jimenez /Director Técnico KC Dog Training
Tercer Lugar en el XII Campeonato de las Américas y el Caribe 2012, realizado en Viña del Mar – Chile
Tercer Lugar en la Categoria Large y Small en el XIV Campeonato de las Américas y el Caribe 2014, Lima – Perú.
El entrenamiento de animales no humanos implica no solo el trabajo sobre la conducta, sino sobre algo más importante como son sus emociones, esto nos impone la necesidad de conocer y tener un posición clara y determinada sobre la manera licita y correcta de intervenir sobre su comportamiento.
Debemos considerar como influirá nuestro trabajo en aspectos que van mucho más allá de los beneficios de manejo o utilidad práctica que nos aporte.
Antes de intervenir sobre el comportamiento de un animal es necesario definir previamente y en forma clara, que es lo que consideramos correcto. No podemos suponer que nuestro amor por los animales y solo eso nos servirá como guía eficaz, porque:
- El amor no es igual al respecto, se cometen muchos abusos por amor. Él amor por los animales tiende a sacar nuestra parte más infantil, la que desea poseer. Los niños quieren tener muchos animales. Nosotros sabemos que solo debemos tener animales domésticos, que los salvajes deben estar en su entorno o, si han sido sacados de él, en centros dedicados a su cuidado y recuperación.
- Además saber cómo entrenar a un animal nos da poder sobre él, y eso tiende a potenciar por nuestra parte una búsqueda excesiva del control de su naturaleza. El que algo pueda hacerse no indica que está bien hacerlo, aunque los medios para hacerlo sean amables.
La posesión y el exceso de control cosifican a los animales, da igual que nuestras intenciones sean buenas y sintamos un profundo y sincero amor por ellos.
La manera de ejercer de los entrenadores profesionales y de los especialistas en gestión del comportamiento, además de a los animales y a su imagen, afecta al desarrollo y rumbo del entrenamiento.
