El desarrollo cerebral y la salud mental durante la adolescencia están afectados por el tipo de crianza (dura o afectuosa) en etapas clave de la infancia. Identificar estos períodos sensibles puede guiar intervenciones para promover un mejor bienestar a largo plazo.

El desarrollo del cerebro atraviesa una etapa clave durante la infancia y la adolescencia y los factores ambientales pueden tener un gran impacto que se mantenga a largo plazo. Un nuevo estudio ha encontrado ahora que el tipo de crianza influye decisivamente en este órgano y que tanto la crianza rígida, como la crianza afectuosa, en diversas etapas de la infancia (temprana, media y tardía), influyen en el desarrollo cerebral durante la adolescencia y cómo estos cambios pueden predecir la salud mental en el futuro.

Investigadores de la Universidad de Michigan han identificado periodos sensibles en la infancia en los que el cerebro es vulnerable a influencias externas, lo que podría predecir la salud mental futura. Estos hallazgos sugieren que intervenciones tempranas pueden beneficiar el desarrollo cerebral a largo plazo.
Investigadores de la Universidad de Michigan han identificado periodos sensibles en la infancia en los que el cerebro es vulnerable a influencias externas, lo que podría predecir la salud mental futura. Estos hallazgos sugieren que intervenciones tempranas pueden beneficiar el desarrollo cerebral a largo plazo.

Investigadores de la Universidad de Michigan han identificado periodos sensibles en la infancia en los que el cerebro es vulnerable a influencias externas, lo que podría predecir la salud mental futura. Estos hallazgos sugieren que intervenciones tempranas pueden beneficiar el desarrollo cerebral a largo plazo.
El estudio mostró que una crianza afectuosa en la infancia media fortalece la conexión de la amígdala con otras áreas del cerebro, lo que se asocia con menor ansiedad y depresión hasta 15 años después, incluso durante la pandemia.
Hyde subraya que la investigación muestra cómo las experiencias positivas y negativas impactan de forma distinta sobre el cerebro, en función del momento en el que ocurren. “El estudio emplea métodos nuevos para poner a prueba cuestiones clásicas de la psicología del desarrollo, sobre si existen periodos sensibles en el desarrollo cerebral de los niños”, dijo Hyd.