¿Consideras que eres un padre sobreprotector? Una las principales características de los padres sobreprotectores es cuando confundimos la forma de expresar nuestro amor.
Por: Mg. Rosa Cecilia Alipázaga Camac
Al confundir los padres este cariño, lo demuestran facilitándoles a los hijos sus tareas, evitando así que estos se esfuercen por conseguir algo que necesitan. También ocurre cuando les evitamos cualquier situación desagradable o les resolvemos los conflictos, esta situación hace sentir a los padres, importantes y que tienen el control de toda la situación.
Para evitar estas situaciones e identificar sí eres un padre sobreprotector, pon atención en tú reacción, cuando tu hijo te pida algo y tú antes de hacerlo, te realices la siguiente pregunta: ¿A quién le corresponde, a él o a mí?, ¿Lo podrá hacer por sí mismo?, ¿Es una excepción que le ayude o es una generalidad?, porque si a él le corresponde, lo puede hacer, y por qué siempre lo ayudas.
Si analizamos que es la sobreprotección en términos prácticos, es poner un límite o colocar un obstáculo en el desarrollo de nuestro ser querido, lo que genera una actitud dependiente.
Hay una regla en el aprendizaje que es importante meditar en este caso, la falta de práctica está relacionada directamente a la falta de adquisición de la habilidad, más aún, la falta de práctica hace que realmente no haya ocasión de generar conductas nuevas o que lleven a la persona a acumular logros, y esta falta de éxito, es la piedra angular de muchos trastornos de conducta.
Cuando sobreprotegemos dañamos la gran oportunidad de exponer a nuestro hijo a oportunidades de practicar habilidades ya adquiridas o a generar conductas novedosas para probarlas y ver si son efectivas para manejar un problema.
Lo mejor que puedes hacer para educar a sus hijos independientes, es dejar que exploten su desarrollo y sólo guiarlos o supervisarlos en el proceso. Y tú, ¿cuántas actividades haces por tus hijos?

• Miedo e inseguridad.
• Dificultad para adaptarse a nuevas situaciones.
• No es servicial.
• Acostumbrado a que le hagan las cosas.
• Niños de su mismo rango de edad son más independientes.
• Solo realiza las actividades si alguien le ayuda.
• No le gusta esforzarse y esto lo pone de mal humor.
• Solicita las cosas con mala actitud, ya sea gritando, llorando, etc.
• Torpe y flojo.
• No tiene iniciativa.
• Demandante y exigente.
• Le realizan las actividades escolares.
• Si lo molestan otros niños, interfiere para defenderlo.
• Le da de comer, lo viste, baña, peina y hace sus tareas.
• No le permite que asista a salidas con compañeros de su edad.
• Revisa todo lo que hace.
• Utiliza el miedo para protegerlo.
• Contesta por él.
• Ignora, tapa y justifica sus errores.
• Nunca permite que otros adultos lo corrijan.
• Se siente culpable cuando no los ayudo.