Un clásico criollo que combina historia, sabor y tradición peruana. Actualmente se sirve en muchos hogares y restaurantes gourmet.
El Pollo al Maní es uno de los platos más emblemáticos de la cocina peruana, resultado de la fusión entre la herencia indígena y la influencia mestiza. Su salsa cremosa a base de maní tostado le da un sabor inconfundible que conquista paladares dentro y fuera del país. Aunque existen versiones similares en otras regiones de Sudamérica, el toque peruano destaca por el uso de ingredientes locales y el aderezo criollo que caracteriza a la gastronomía peruana.
Prepararlo en casa es más sencillo de lo que parece. Solo se necesita pollo, maní tostado, cebolla, ajo, pimiento, caldo de pollo y especias básicas como comino y pimienta. El secreto está en dorar bien las presas antes de mezclarlas con el aderezo y el maní molido, logrando una salsa espesa y aromática que envuelve cada trozo de carne. Se sirve tradicionalmente con arroz blanco y papa amarilla cocida, creando una combinación perfecta de texturas y sabores.
Este plato no solo es un deleite culinario, sino también un reflejo de la identidad cultural del Perú. El uso del maní en la gastronomía nacional se remonta a tiempos preincaicos, cuando ya era considerado un alimento esencial. Hoy, el Pollo al Maní sigue ocupando un lugar especial en los hogares, desde los almuerzos familiares hasta los menús de restaurantes gourmet reconocidos.
Para obtener un resultado perfecto, se recomienda tostar el maní para intensificar su aroma, usar caldo casero para potenciar el sabor y dejar reducir la salsa hasta alcanzar una textura cremosa. Si se desea un toque más picante, puede añadirse ají amarillo licuado, aportando ese matiz característico que distingue a la cocina peruana.
Fuente: La República / 04/11/2025