La erupción es alrededor de los 6 primeros meses de vida, y permanecen hasta los 10 años aproximadamente. Sin embargo, muchos papás no le dan la importancia debida. He escuchado muchas veces que “no es necesario cuidarlos ni restaurarlos, total se les van a caer y les saldrán nuevos dientes”, “los dientes de leche no son importantes”, etc.
Los “dientes de leche” cumplen muchas funciones tales como:
Las funciones esenciales como la fonación; que permiten la pronunciación de fonemas tales como la S, F, T, C para un buen desarrollo del habla. Y de la masticación, a medida que incluimos la alimentación complementaria cumplen con la función del corte, triturado y masticación de los alimentos dando inicio a una buena digestión.
Una de sus funciones primordiales y más importantes es que nos permite el pleno desarrollo de los arcos dentarios en forma, tamaño y así preservando el espacio para sus sucedáneos y delimitando fisiológicamente el trayecto por el cual deberán erupcionar éstos, en condiciones ideales.
La pérdida antes de tiempo de los “dientes de leche “por traumatismos, o generalmente por un riesgo alto de caries a consecuencia de malos o pobres hábitos de higiene, seguidos de una inadecuada dieta, van a ocasionar la disminución o pérdida total de los espacios que necesitarán los dientes permanentes para su erupción, ocasionando como consecuencia la alteración ósea, muscular y funcional que produce el apiñamiento(dientes chuecos) y las maloclusiones que repercutirán en la dentición permanente.
Una perdida prematura de dientes deciduos también traerá consecuencias psicológicas por la alteración estética.
La dentición decidua es de vital importancia para el desarrollo pleno de tus pequeños, no olvides visitar al odontopediatra en el primer trimestre de la gestación y si no es posible, antes de su primer cumpleaños.