La fiebre puede ser una situación preocupante para los padres, pero es importante entender que es una respuesta natural del cuerpo a una posible infección. Beatriz Martín, enfermera pediátrica, explica que la fiebre no es una enfermedad en sí misma, sino un síntoma de que el cuerpo está luchando contra una infección.
Antes de tratar la fiebre, es crucial evaluar el estado del niño. Si parece estar bien, jugando y activo, puede no ser necesario administrar medicamentos antitérmicos, ya que la fiebre en sí no requiere tratamiento, sino el malestar que pueda causar.
Si decides tratar la fiebre en casa, aquí tienes algunos consejos:
Vestir al niño ligero: Quita la ropa del niño y vístelo con prendas ligeras de algodón para evitar que su temperatura corporal aumente más.
Ambiente adecuado: Mantén al niño en una habitación bien ventilada, con una temperatura de alrededor de 21 grados Celsius, evitando corrientes de aire.
Evitar medidas drásticas: Evita el uso de paños húmedos, friegas de alcohol o baños de agua fría, ya que pueden provocar una disminución brusca de la temperatura corporal, lo cual puede ser peligroso.
Paños húmedos o baños tibios: Sin embargo, se pueden aplicar paños húmedos con agua tibia en áreas como el cuello, las muñecas y los tobillos, o baños de unos 20 minutos con agua tibia para ayudar a reducir la fiebre.
Hidratación adecuada: Ofrece líquidos al niño para prevenir la deshidratación causada por la fiebre. Agua mineral, zumos de fruta, caldos ligeros y suero casero son opciones recomendadas.
Medicamentos solo si es necesario: Solo administra medicamentos antitérmicos si el niño experimenta malestar o dolor. Se suelen recomendar ibuprofeno o paracetamol, pero nunca aspirina, y no se deben alternar sin consultar a un médico.
Síntomas de alarma:
Es importante estar atento a ciertos síntomas que podrían indicar una situación más grave que un simple episodio de fiebre:
Ante cualquiera de estos síntomas, es importante buscar atención médica de inmediato.
Recuerda que la fiebre, aunque pueda ser preocupante, suele ser parte del proceso de recuperación del cuerpo y, en muchos casos, se resuelve por sí sola. Siempre es importante confiar en el juicio médico y buscar ayuda si es necesario.