Por: Dra. Gabriela Vittes Lázaro
El envejecimiento consiste en el deterioro paulatino de las funciones biológicas, debido al desgaste ocasionado por el tiempo, aunque también puede acelerarse en función de factores externos que dependen de la exposición al medio ambiente o por las características propias de cada individuo. Por lo tanto, las afecciones que sufre el sistema visual, son de diversa índole.
Trastornos “normales”:
La presbiopía. Pérdida de nitidez en la visión o agudeza visual, que se traduce en la dificultad para enfocar objetos cercanos.
Partículas flotantes. Consiste en la aparición de puntos negros dentro del campo visual de la persona.
Síndrome de ojo seco. Se debe a la falta de producción de lágrimas. Las molestias son una sensación de cuerpos extraños, que llega a causarles ardor, comezón, inflamación e infecciones.
La reducción de la visión periférica. Es una afección común en las personas mayores, de manera que su campo visual es más reducido.

Trastornos que no son normales:
Las cataratas. Son una opacidad en la lente natural del ojo o cristalino, que impide la entrada de luz necesaria para percibir imágenes claras. El tratamiento es quirúrgico con grandes probabilidades de ser exitoso.
El glaucoma. Es una de las principales causas de ceguera en personas de más de 40 años. Se caracteriza por la alta presión dentro del ojo, pérdida del campo visual, y daños en el nervio óptico.
La degeneración macular es un trastorno ocular que destruye lentamente la visión central y aguda, lo cual dificulta la lectura y la visualización de detalles finos.
La retinopatía. Nombre genérico atribuido a todas aquellas enfermedades, no inflamatorias, que afectan la retina, se caracterizan por una pérdida gradual de la vista si no son tratadas.
Como hemos visto, nuestro sistema visual no sólo está expuesto al deterioro normal debido al envejecimiento. Sin embargo, un envejecimiento visual exitoso implica la adopción de hábitos saludables para lo cual mencionamos acciones preventivas y consejos para conservar la salud de nuestros ojos:
La prevención es la mejor garantía para gozar de una buena salud visual incluso en edades muy avanzadas. Por ello, el principal consejo es, sobre todo a partir de los 40 años, acudir al oftalmólogo al menos una vez al año para realizarnos un chequeo completo de la vista. Esto hay que hacerlo, aunque no notemos ningún síntoma extraño.
Acudir urgentemente al especialista si notamos síntomas como: pérdida abrupta de visión, moscas flotantes, destellos o cualquier otra anomalía.
Cuidar la alimentación. Es importante ingerir alimentos ricos en vitaminas A, C y magnesio como: zanahorias, brócoli, cítricos, lechuga.
En caso de usar gafas o lentes, ajustarlas a la graduación correcta.
Evitar los contextos medioambientales que puedan provocar problemas en los ojos como el aire acondicionado, las corrientes de aire, el viento fuerte o la excesiva luz solar.
Cumplir años no tiene por qué ser sinónimo de tener una mala visión que redunde en una mala calidad de vida o en grandes limitaciones en las acciones cotidianas. De hecho, existen casos de personas con más de 100 años que ven muy bien. La prevención y la ayuda médica en los casos necesarios son los dos pilares en los que debemos apoyarnos para preservar nuestra salud visual y general durante muchos años.