“Durante el 2020 hemos atendido cerca de 10,700 casos, de los cuales el 50% estaban en proceso de duelo o pasando por un periodo de ansiedad aguda. En lo que va del año, de enero hasta junio, hemos tenido 8 mil casos, lo que revela que la segunda ola está siendo más fuerte que la primera y los cuadros de depresión también”, indicó el especialista.
Cinco etapas
Vera Scamarone explicó que para superar un duelo la persona tiene que pasar por cinco etapas: el shock, la negación, la negociación, la depresión y la reconciliación, siendo las dos primeras las más duras.
“La etapa del shock es cuando recibes la mala noticia y la que viene es la negación. La tercera es la negociación, donde la persona empieza a cuestionar la realidad y pone en duda el fallecimiento del familiar. Esta situación dura aproximadamente dos meses y luego llega la etapa de depresión, ya que es el momento en que se acepta la muerte y la persona se pone triste”, puntualizó.
Finalmente -explicó- llega la etapa de reconciliación, la cual es aceptar el fallecimiento del ser querido, entender que se debe seguir adelante y empezar a hacer una nueva vida. Para esto se recomienda hacer caminatas en zonas amplias, ejercicios de relajación como yoga o tai chi.
“El tiempo que dura la totalidad de las etapas depende de cada persona, pero la estimación es de 6 meses. Sin embargo, si esto dura más de 6 meses, se habla de duelo patológico que requiere de reajuste de medicación. El 90% de casos que hemos tratado se curan de este cuadro y tenemos un 10% que continúan en tratamiento pero con buen pronóstico”, sostuvo.
Para este 1 de noviembre, fecha en que la mayoría de la población recuerda la partida de sus familiares, el doctor Vera Scamarone recomendó hacer oraciones en el interior de sus casas y recordar lo positivo de la persona que ya no se encuentra con nosotros.
“Ya que los cementerios están cerrados y no se puede hacer una ceremonia de rezo o algunos familiares están cremados, se les puede recordar con un tipo de rezo o reunión familiar guardando los protocolos de bioseguridad. Lo mejor es recordarlos con alegría, recordar las anécdotas bonitas y así nos ayudará a tener paz interior”, finalizó.