Los lunares son característicos de las personas, pero cuando aparecen en el área visual se convierten en rasgos peculiares. Te contamos qué significa tenerlos y cuándo podrían ser riesgosos.
Los lunares son capaces de otorgarle singularidad a la persona que lo porte, aunque dependerá del área en dónde esté ubicado. De ese modo, los encontramos en distintas partes del cuerpo y rostro; sin embargo, también están presentes dentro del globo ocular. El hecho puede resultar una rareza, pero se halla en una cantidad considerable de humanos.
El nombre en específico que reciben estos lunares en los ojos es nevo ocular. Si portas al menos uno de ellos o has observado que en tu entorno hay personas que lo tienen, quizá te hayas preguntado el por qué aparecen, su significado y cuándo pueden ser riesgosos.
¿Por qué salen lunares en los ojos y qué significan?
De acuerdo con un informe de la American Academy of Ophthalmology, los lunares en los ojos aparecen debido a las células conocidas como melanocitos, las cuales producen melanina, pigmento que da color.
Pese a que estas células se distribuyen por todo el cuerpo, en ocasiones estas células se agrupan y forman este lunar llamado nevo. Esta característica puede estar presente desde el nacimiento. Algunos estudios han hallado correlación entre la exposición a la luz de los rayos ultravioleta y el desarrollo de los nevos.
El nevo en el ojo tiene una formación similar como en la piel, de ese modo puede ser congénito o aparecer en los primeros 20 años de vida, como en los nevos conjuntivales. Aunque también hay pecas en el iris, nevos del iris y nevos del coroides.
Los nevos oculares están presentes en gran parte de la población. Asimismo, son benignos en su mayoría, y suelen ser asintomáticos. Sin embargo, en ciertos casos pueden resultar riesgosos.
¿Cuándo deben ser eliminados los lunares en los ojos?
Pese a que los nevos oculares no representan un riesgo latente, deberemos tener cuidado cuando notemos cambios en su forma y tamaño, tal cual como pasa con los lunares en la piel. Estas variaciones en las dimensiones pueden desembocar en un melanoma.
Algunos de los síntomas de los melanomas son:
Cuando se tenga estos casos se procede con la extirpación de la masa mediante una cirugía teniendo en cuenta la localización y el tamaño del melanoma. También se puede optar por la radiación, el cual es un tratamiento más fuerte.